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Vida del colegio

La fraternidad sacerdotal se fortalece en el II Encuentro de Antiguos Colegiales

Coincidiendo con la festividad del Beato Manuel Domingo y Sol, el Pontificio Colegio Español de San José ha celebrado su II Encuentro de Antiguos Colegiales del 27 al 29 de enero de 2026. Esta cita anual, que busca revitalizar la histórica Asociación “Mater Clementissima”, reunió a un grupo de sacerdotes que ingresaron en el centro hace un cuarto de siglo.

Un programa de fe y comunión eclesial

La agenda de estas jornadas combinó la espiritualidad con la reflexión institucional y la convivencia. Tras la acogida, los participantes asistieron a la Audiencia General con el Papa León XIV en el Aula Pablo VI. Las visitas culturales incluyeron la muestra Petros Ení en la Basílica de San Pedro y un recorrido por los espacios históricos del Colegio, hoy renovados, como la sala Merry del Val y la Casa San Juan de Ávila.

El momento central fue la Eucaristía presidida por Mons. Aurelio García Macías, Sottosecretario del Dicasterio para el Culto Divino y antiguo colegial. La homilía, a cargo de D. Julián Ros Córcoles, vicario general de Albacete, subrayó que el sacerdote está llamado a ser santificado en la verdad para ser fraternidad viva. Durante la celebración, se vivió un emotivo recuerdo por los condiscípulos fallecidos, los formadores operarios y las Siervas de San José. Como broche de oro, el rector D. Carlos Comendador entregó a cada asistente un icono de la Mater Clementissima.

El Colegio como escuela de identidad y eclesialidad

Más allá de los actos oficiales, el encuentro permitió compartir cómo el paso por Roma transformó el ministerio de cada uno. Un antiguo alumno recordaba con precisión las palabras del rector a su llegada: "Nos dijo don Lope que no éramos estudiantes que decíamos misa, sino que éramos sacerdotes que estábamos estudiando; a mí eso siempre me ha ayudado mucho y me sirvió para dar un sentido a lo que aquí estaba haciendo". Esta visión permitió que el esfuerzo académico se viviera como una verdadera tarea pastoral.

Para otros, la estancia en el Colegio supuso romper con visiones localistas de la fe. Un colegial madrileño explicaba con sinceridad: "El hecho de venir de una diócesis como Madrid, que es tan grande que tenemos la tendencia a creernos el ombligo del mundo, me abrió muchísimo la mente a conocer otras realidades, a amar más la Iglesia tal y como es, a romper muchos esquemas y a cambiarlos". En esta misma línea, un sacerdote procedente de Vigo añadía que estar en un lugar privilegiado donde se toca la catolicidad y la diversidad de la Iglesia le ayudó a comprender que "el Colegio no inventa la fraternidad sacerdotal... solo crea el espacio físico y de interacciones favorable para que esa fraternidad, que ya es propia de nosotros, salga y funcione".

Una red de apoyo ante los desafíos actuales

Esa confianza forjada en la convivencia se traduce hoy en una valiosa red de apoyo en el día a día de las diócesis españolas. Un vicario pastoral destacaba que, al asumir responsabilidades de gobierno, la cercanía con otros antiguos alumnos es clave: "A veces las tareas de gobierno son gestionar problemas... y es muy fácil llamar con la confianza de lo convivido para decir: 'Necesito formación sobre este tema', y si ese compañero no puede, te dice a quién ir directamente".

Incluso quienes llegaron con resistencias a estudiar disciplinas específicas, como el Derecho, reconocen hoy el valor de aquella etapa. "Me ayudó a descubrirme a mí mismo personalmente; lo que yo tenía dentro y no había descubierto que era capaz de realizar... me cambió la vida y volví a España siendo yo mismo, pero más pleno", confesaba uno de los presentes. En definitiva, el sentimiento general se resume en la palabra "Providencia", reconociendo que el Colegio les abrió a un campo que nunca hubiesen imaginado, construyendo algo que va mucho más allá de su pequeño mundo inicial.

Con la mirada puesta en el encuentro de 2027, el Colegio Español reafirma el sueño de Mosén Sol: crear un “lazo de santa fraternidad para trabajar de mancomún por la gloria de Dios”.