Vida del colegio

Caminar Juntos. Crecer Juntos: Inauguración del Curso 2023-2024

El día de ayer miércoles 11 de octubre a las 18:00h, nos hemos reunido en la Sala de Conferencias “Beato Manuel Domingo y Sol”, para dar inicio al nuevo curso 2023-2024. El rector del Pontificio Colegio Español nos ha dirigido la charla inaugural en la que nos ha presentado los frutos de su propio ejercicio de escucha, destacando con ello los elementos esenciales de la experiencia formativa que ofrece el Colegio y la invitación que nos ofrece para la formación continua. D. Carlos Comendador a partido de una primera escucha acercándonos a la historia del Colegio y a la figura de su fundador el Beato Manuel Domingo y Sol para quien el Colegio Español de San José debía ser un lugar privilegiado para la “renovación integral del clero español”. En palabras de Mosén Sol el establecimiento del Colegio en la última década del siglo XIX: enarbolaba “la bandera de San José en Roma, metrópoli del mundo católico y, hoy, metrópoli de las ciencias eclesiásticas. Jesús bendiga ese árbol para que, desarrollado, produzca frutos de santidad en bien de las diócesis españolas. Que a aquel Colegio afluyan los señalados por el dedo divino. Que sea como un Cenáculo, de donde partan, después, unidos por el lazo de la fraternidad y del patriotismo, para formar una red de reparadores que promuevan la gloria de Dios por todos los ámbitos de España.” D. Carlos nos recordaba que el fruto de esta siembra ha sido, por encima de todo, el testimonio de santidad de quienes han pasado por esta casa y en primer lugar los mártires: Tres antiguos rectores: Luis Albert, Joaquín Jovaní y Pedro Ruiz de los Paños. También Manuel Galcerá, Diego Ventaja, obispo de Almería. Y muchos canónicos, párrocos, profesores y superiores de seminarios, seminaristas y algún laico. De ellos se sigue guardando recuerdo en la lápida y mosaicos de la cripta de la capilla que lleva su nombre. Mosén Sol soñaba que este colegio produciría “frutos de santidad en bien de las diócesis españolas”. Don Carlos nos invitaba así  a no conformarnos con un título académico, sino apuntar más alto: a la santidad.

La segunda escucha es a los propios estatutos y bases formativas del Colegio donde se destaca que: El fin primordial del Colegio, como centro de formación sacerdotal, es procurar un clima humano, espiritual, científico y material apto para la convivencia de quienes son enviados a Roma, designados por sus Obispos, con el fin de propiciar una experiencia intensa de formación que les permita crecer integralmente como discípulos configurados con Cristo Buen Pastor y completar su formación cerca de la Santa Sede, aprovechando los medios excepcionales que ofrece para ello la Ciudad eterna.  Un reto que no deja de ser significativo en una sociedad del individualismo y la disgregación. El Colegio quiere ser por tanto, una experiencia de comunión que invita a crecer en todas las dimensiones de la persona. Y esto con una ineludible finalidad pastoral: “ya que los estudios eclesiásticos han de realizarse siempre con intención y conciencia apostólica, debiendo servir antes que nada a la formación y perfeccionamiento de pastores de la Iglesia.”

Citando la Ratio Nationalis de la Conferencia Episcopal Española, Don Carlos nos ha invitado a enmarcar la experiencia de estudios en Roma en el horizonte de la formación permanente: “La naturaleza de la formación permanente pone de manifiesto que el sacerdocio es una realidad viva y dinámica. Es un proceso continuo decrecimiento integral que incluye todas las dimensiones del sacerdote: humana, espiritual, intelectual y pastoral. Por tanto, la formación permanente no puede reducirse a algo extraordinario (en momentos puntuales en la vida del presbítero) ni temporal (en algunas etapas de la existencia presbiteral) ni parcial (limitándose a una simple actualización de la formación teológica o pastoral adquirida en el seminario)”. (FPM 355)

En este sentido, nos ha recordado que el principal responsable de la formación permanente es el propio sujeto, el presbítero, el colegial “pero no aisladamente, porque la fraternidad sacramental que lo liga al presbiterio le hace corresponsable de la formación de sus hermanos […]. Por lo tanto, el primer ámbito en el que se desarrolla la formación permanente es la fraternidad presbiteral” (FPM 358). En este sentido, el Pontificio Colegio Español de San José ofrece una oportunidad única para vivir esa fraternidad que impulsa el crecimiento integral de cada uno.

Don Carlos también nos ha recordado las palabras del Papa Francisco quien nos invitaba a la escucha del Pueblo de Dios en el contexto de la experiencia de estudios: “Tanto para los que estudian como para los que trabajan en la Curia o tienen algún compromiso, no es una cosa buena para la salud espiritual no tener contacto con el pueblo santo de Dios, el contacto presbiteral… Es importante mantener el contacto con la gente, con el pueblo fiel de Dios, porque ahí está la unción del pueblo de Dios: son las ovejas y, como dices, se puede perder el olor de las ovejas. Si las alejas, serás un teórico, un buen teólogo, un buen filósofo, un muy buen curial que hace todas las cosas, pero has perdido la capacidad de oler a las ovejas.

El contexto sinodal que vive la Iglesia supone también una invitación particular a la escucha, al discernimiento y a la misón, de allí que el equipo formativo del Colegio nos haya propuesto como lema para este curso: Caminar Juntos. Crecer Juntos. “Crecer como hombres, como cristianos, como presbíteros. Y esto no podemos hacerlo solos. Como hombres, hemos sido creados a imagen de Dios Trino y, por naturaleza somos seres sociales. Como cristianos, vivimos y celebramos la fe en comunidad. Como presbíteros, formamos parte de un Presbiterio”.

Finalmente, se nos propuesto trabajar juntos en a elaboración del Proyecto Comunitario, como un ejercicio de escucha y responsabilidad en el propio camino formativo que tenemos por delante en este nuevo curso. Tarea apasionante que nos compromete y nos hace protagonistas, junto con el Espíritu Santo, de nuestro caminar y crecer formativo. Que nuestra Madre Clementísima, San José, el Beato Manuel Domingo y Sol y los santos mártires del Colegio nos animen, conforten y acompañen en esta tarea.