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Iglesia en España

Sesenta años de un hito histórico: La inauguración de la nueva sede del Pontificio Colegio Español (1965)

El 13 de noviembre de 1965 marcó un día cumbre en la historia del Pontificio Colegio Español de San José de Roma. El Papa San Pablo VI inauguró la nueva y moderna sede en la Via di Torre Rossa, culminando un esfuerzo de más de una década y simbolizando el florecimiento de las vocaciones en España.

La emoción de la jornada quedó plasmada en la crónica de la época: “Gran día para el Colegio Español en su Sede de Torre Rossa. ¡Nos visita el Papa! Vemos culminados los esfuerzos de tantos y tantos que soñaron y esperaron contra toda esperanza”. La visita fue un evento de trascendencia eclesial: el Papa fue recibido por quince Cardenales, incluyendo a seis españoles, y el Episcopado español en pleno, presente en Roma en el contexto de la clausura del Concilio Vaticano II.

En su alocución, San Pablo VI definió la nueva sede como "funcional, bella y moderna" y esperaba que facilitase a las Diócesis españolas y también de otras partes del mundo “sacerdotes selectos que respondan a la esperanza del mundo moderno”. Y les animaba a los colegiales: “Sea vuestro estudio una respuesta amorosa al Dios que se revela, obra y está presente en la historia de la salvación: alimente la ciencia vuestra vida espiritual y sirva de cauce al coloquio con el mundo de hoy y su iluminación en Cristo". Finalmente les estimulaba de este modo: "De vuestra estancia en Roma marchad a vuestros apostolados con un grande amor a la Iglesia".

Por su parte, el Cardenal Bueno Monreal, Arzobispo de Sevilla y Patrono del Colegio, identificó la finalidad del Colegio Español con cuatro acciones: “preparar a sus alumnos para responder a las exigencias de santidad que brotan de la naturaleza misma del sacerdocio. Pertrecharles con el bagaje científico que se cultiva en los ateneos romanos, para que sean dignos nuncios y defensores de la verdad revelada. Templar sus almas para una entrega plena al ministerio pastoral. Disponerles, en fin, para el testimonio y el diálogo que lleve la presencia de Cristo y su mensaje de salud al mundo de hoy."

El Palazzo Altemps se quedó pequeño

La necesidad de una nueva sede se hizo imperiosa debido al crecimiento exponencial de las vocaciones y al aumento de sacerdotes que acudían a Roma para realizar estudios superiores.

A partir del curso 1952-1953, el Palacio Altemps —sede del Colegio por más de 70 años— comenzó a quedarse pequeño, a pesar de las ampliaciones que se fueron realizando en los años anteriores. Como resumió el Cardenal Bueno Monreal: "El Palazzo Altemps quedó pequeño afortunadamente". Esta falta de espacio fue interpretada como un "signo de renovación y florecimiento de la vida religiosa en nuestra Patria".

Ante esta necesidad, el rector de entonces, D. Jaime Flores, concibió la idea de edificar una nueva sede y se procedió a la búsqueda de terrenos a la vez que se constituyó la Junta Nacional para el Nuevo Colegio Español. En abril de 1955 se compran los terrenos en Torre Rossa y el 15 de marzo de 1956, el papa Pío XII bendijo la primera piedra: "una piedra del Cerro de los Ángeles -centro geográfico de España- y un trozo de piedra del monumento del Sagrado Corazón. El Santo Padre se dignó bendecirla y por su mano sobre ella”.

En la audiencia concedida aquel día, Pío XII también señaló cómo debería construirse la nueva sede de modo que respondiera a su finalidad formativa. Confiaba en que llegara a ser: “un Colegio amplio y capaz, lejos de toda ostentación y todo exceso, pero apropiado en todos sus detalles al fin que se propone, de modo que se tenga en cuenta que ha de ser primero una casa de formación de espíritus, luego un centro de estudios superiores bien dotado, y finalmente un hogar incluso de formación humana...”. Esta nueva sede se concibió como un regalo de España al Papa, puesto que la sede del Palacio Altemps había sido un regalo del entonces papa, León XIII, a España.

Fechas más significativas

El 12 de octubre de 1956, fiesta de la Virgen del Pilar, el Cardenal Arzobispo de Tarragona, D. Benjamín de Arriba y Castro, bendijo una gran piedra que contenía la que ya había bendecido Pío XII. Pero las obras tardaron en iniciarse. Finalmente, los seminaristas se trasladaron a la nueva sede en 1961 y durante el curso siguiente (1962-1963) el Colegio llegó a tener 105 seminaristas en Torre Rossa y 81 sacerdotes en Altemps. La primera ordenación sacerdotal en la nueva sede tuvo lugar el 19 de marzo de 1962. Para la primera sesión del Concilio Vaticano II estaba preparado el pabellón de la fachada y se pudieron hospedar cuarenta obispos, dieciséis peritos.

El Cardenal Bueno Monreal consagró la iglesia del colegio el 7 de noviembre de 1965, una semana antes de la inauguración realizada por San Pablo VI.

El curso 1966-1967 fue el más numeroso en la historia del Colegio con 201 colegiales entre las dos sedes. En este año, el edificio de Torre Rossa albergaba a 73 seminaristas y 39 sacerdotes, mientras que en el Palacio Altemps aún se alojaban 89 sacerdotes. Tras este periodo de gran afluencia, la disminución del número total de colegiales (que en 1970 bajó a 100) hizo que la Santa Sede solicitara el Palacio Altemps, dado que la nueva sede de Torre Rossa era ya capaz de albergar cómodamente a toda la comunidad. En junio de 1970 se cierra definitivamente la sede de Altemps.

En el Contexto de la Conclusión del Concilio Vaticano II

La inauguración del Colegio Español tuvo lugar pocos días antes de la clausura del Concilio Vaticano II (8 de diciembre de 1965). Se respiraba entonces un aire de renovación y de esperanza en la Iglesia. Así lo reconocía el Cardenal Bueno Monreal:

“La inauguración de este seminario por Vuestra Santidad coincide con aurora cuajada de esperanzas que el Concilio Ecuménico abre para toda la Iglesia. Nuestro nuevo seminario español quiere situarse con absoluta fidelidad en la línea del espíritu y de las normas que el decreto conciliar "De Institutione sacerdotali" traza sabiamente para la renovación de los seminarios en esta hora gloriosa de renovada juventud de la Iglesia”.

El Pontificio Colegio Español de Roma

El Pontificio Colegio Español de Roma es una institución fundamental para la formación del clero, fundada en 1892 por el Beato Manuel Domingo y Sol con el apoyo del Papa León XIII.

Su finalidad, tal como recogen sus estatutos originales, es "la restauración científica y aun disciplinar del clero español", un objetivo que, tras la inauguración de Torre Rossa, fue actualizado por el Papa Pablo VI para responder a la esperanza del mundo moderno con sacerdotes excelentemente formados.